LOS MONEGROS
Las puertas del compartimento se abrieron y un hombrecillo apareció y nos miró desde la puerta. Tomás Sigüenza, torero pá servirles. Hubo un silencio y entonces entró, intentó meter su bolsa de plástico en las esquinas de los estantes lanzando la bolsa porque el estante estaba demasiado alto para él y nosotros, los que llevábamos