Nació en Buenos Aires en 1956. Publicó su primer libro Arnulfo o los infortunios de un príncipe en 1987. Su segunda novela, La perla del emperador, ganó el Premio Emecé de Novela. Ha escrito más de veinte libros entre relatos, novelas y obras de teatro.
También es guionista de cine y editor de libros de investigación periodística. Su novela El absoluto, publicada en 2018, ganó el premio Nacional de Literatura en Argentina. El hijo judío recibió el Premio de la Crítica al mejor libro de Producción Literaria en 2018.
Daniel Guebel
Traducción de
Las mujeres que amé es un libro de dos novellas en las que se trata el mismo tema: la imposibilidad del autor de mantener una relación amorosa. ¿Por qué contar eso? Porque detrás de los celos, la melancolía, el juego de seducción o la infidelidad está el egoísmo como una especie de obsesión por no dejar que la entrada de otro en la vida del narrador lo acabe diluyendo. El egocentrismo, como un mecanismo de supervivencia inconsciente y obsesivo, representa el impulso narrativo de la escritura de autoficción.
Daniel Guebel, multipremiado, con un estilo propio, es elogiado por su destreza narrativa, una imaginación desbordante y gran creatividad. Puede verse como un escritor que bebe de la tradición judía irónica y de la fantasía lúdica borgiana.
Esta narrativa de autoficción fantástica mezcla de diario sentimental, obsesión psicológica con el pasado e indagación religiosa y moral es un intento de cura para no curarse, un testimonio de que la escritura puede ser un lugar para la pervivencia del yo por encima de todo. El ego es algo así como un lugar cutre, limitado, tedioso, pero conocido. Y más vale malo conocido que bueno por conocer. ¿Escribe el escritor porque
es incapaz de vincularse al mundo? Quizás esta crítica a la forma de vida ególatra, una crítica natural, desde la inconsciencia del narrador, sea una revelación narrativamente hablando, porque esa crítica al ego también es una crítica a la escritura como mecanismo de alimentación del ego.
Daniel Guebel, el autor de El hijo judío, se presenta con Las mujeres que amé como maestro de la ironía. La crítica a la escritura de autoficción desde la propia escritura de autoficción convierte a este libro en una especie de “Quijote” del siglo XXI.
Daniel Guebel
Traducción de
El hijo judío es un libro conmovedor por la honestidad de su narrador, que parte de la rabia para escribir y termina sufriendo una transfiguración. Cuenta el giro radical en la vida de un personaje, el propio autor, que pasa de recordar una infancia dolorosa por los castigos físicos que su padre le infringía a cuidar de él cuando se está muriendo. En este texto de autoficción o autobiográfico, Daniel Guebel se enfrenta a la ambivalencia del recuerdo y termina pensando que es una construcción quizás para salvar lo más digno del pasado.
El libro ganó el premio de la crítica de la Feria del libro de Buenos Aires en 2019.
Las referencias a la «Carta al padre» de Kafka nos llevan a una buena reflexión sobre la relación paterno filial. Lo interesante de esta autoficción es la lectura entre líneas. En el fondo, lo importante es ser reconocido. De nada sirve matar al padre porque nos privaría del reconocimiento. Este reconocimiento es en realidad lo que nos da auténtica identidad. Tema muy interesante para hoy en día si se tiene en cuenta que la identidad está colocada en pertenecer a un grupo.